Viajar es… Descubrir, reinventarse, saborear


5 septiembre, 2019

Por Gabriela Lemus

Para verdaderamente viajar, hay que apreciar a través de todos los sentidos la cultura a la que se llega. Viajar es emprender un viaje hacia nosotros mismos y hacia los otros. Más que una experiencia impecablemente placentera, hay viajeros que buscan SENTIR.

Para ellos y para todos los que recorremos los caminos de éste, nuestro maravilloso país México, se abren las puertas del estado de Puebla que enaltece la cultura mexicana, en sus platillos, sus calles, su gente y los maravillosos pueblos que lo componen.

Hay que paladear Puebla, en sus calles que entretejen historias de un país con un pasado pletórico de riqueza que, se extiende a nuestro presente con una herencia que, se nutre de la identidad de su gente y de todos aquellos que recorren sus tierras, dejándose un pedacito de corazón cada vez.

Hay que deleitarse con un delicioso manchamanteles o uno de esos chiles en nogada que es dulce y fresco y nos llena de colores la boca. Admirar sus artesanías, llevarnos una preciosa figura en talavera, que nos haga revivir Puebla cada vez que volteemos a verla.

Hay que quedarse a vivir la noche poblana, contagiarse con sus luces, sus casonas, su cielo, porque por algo, primero se le conoció como La Ciudad de Los Ángeles.

En Puebla, sobran hermosos hoteles, pero si además de la belleza, el confort y la hospitalidad, se busca un lugar comprometido con el patrimonio cultural del estado, con los artesanos y la belleza que sus manos reproducen, Casona María es una maravillosa elección. Más que un hotel, es un pedacito del cielo poblano. Nos lleva de la mano por los caminos mágicos de esos pueblos que parecen sacados de nuestra imaginación, nos invita a elegir nuestro próximo destino, todo lo demás depende del corazón.

¡México se vive sintiendo cada uno de sus colores, sabores, texturas y México, late en el corazón de Puebla!